La personalidad de las casas de estilo rústico

Piedra, madera, barro, paja y ladrillos a la vista son algunos de los principales elementos que caracterizan la arquitectura rústica, un estilo que nunca sale de moda y que desde hace mucho no es exclusividad de casas en zonas rurales. Proyectadas con materiales originales del lugar en donde se las construyeron, las casas rústicas tienen características muy particulares de cada región, acorde a factores como relieve, clima y vegetación. Mientras que en casas en zonas frías las chimeneas y los hornos de barro son necesarios, en un hogar rústico localizado en una playa, por ejemplo, lo ideal es explotar otros elementos, como balcones con techos de paja y pisos de piedra.

En su interior la arquitectura rustica se puede combinar con muebles antiguos o nuevos, predominando materiales como la madera, el hierro y el cuero. Rocas pueden convertirse en piletas o lavamanos, ruedas de carroza en lámparas colgantes estilo araña, mientras que troncos de árbol y barriles pueden convertirse en mesas o sillas.

La creatividad es uno de los puntos centrales en este estilo de casa, y como resultado proporciona mucho más que clima cálido y hogareño. Un ambiente rústico promueve emociones y sensaciones capaces de conectar las personas con la tradición y la cultura de la zona en donde está construida.