Texturizando

Si al hablar de tipos y técnicas de pintura las posibilidades ya son infinitas, sea en el exterior o interior, esa lista aumenta aún más si empezamos a pensar también en texturas. Aunque en general no sea una opción considerada por muchos o en un primer momento, una pared texturizada nos permite conseguir efectos únicos y llamativos. Su aspecto, independientemente de la técnica utilizada, genera más dinamismo en el espacio, ya sea en su extensión total o en apenas un detalle, siempre respondiendo al estilo decorativo de todo el ambiente.

 

Las texturas pueden darse mediante distintos  colores, técnicas, efectos y acabados, de acuerdo al resultado final deseado. Utilizando recubrimientos decorativos como el Recuplast Gress, por ejemplo, se logra un efecto que imita el granito, mientras que con el Recuplast Agreste se obtienen diversos efectos rayados tipo travertino o rulato. Variando el elemento aplicador, con Recuplast Texturas, que funciona como revestimiento impermeabilizante, también es posible conseguir distintos grados de la textura deseada.  Los recubrimientos en general tienen buena adherencia en todo tipo de superficies, como hormigón, revoque, ladrillo, placas de yeso o superficies metálicas. Y lo más importante, son de fácil aplicación.