La elegancia del hierro

El hierro forjado casi siempre nos remite al estilo colonial debido a sus formas y su resistencia al tiempo, pero hasta hoy suele ser muy utilizado en la arquitectura y en el diseño de interiores,  sea en barandales, puertas, cercos, lámparas o muebles para el hogar y el jardín. Ideales para casas de campo, rústicas o mismo lofts de estilo industrial, el hierro sienta muy bien en cabeceras de camas, estanterías, mesas, sillas y bancos. Por no tener contacto directo con la humedad y otros agentes climáticos, el hierro suele resistir por mucho más tiempo en ambientes interiores. Por otro lado, con el tratamiento correcto para el material, su vida útil puede extenderse y su aspecto puede lucirse por mucho más tiempo, aunque sea un mueble de jardín expuesto al sol y la lluvia.

 

Productos como el esmalte de terminación Ferroxín, de Sinteplast, le da al hierro protección contra la oxidación y un particular efecto decorativo en distintos tonos. Está recomendado para aplicarse a superficies metálicas en interior y exterior, pero también puede utilizarse sobre madera u otros sustratos, aparentando así ser efectivamente de hierro forjado.